sábado, 5 de abril de 2008

¿Qué son?






No se qué significan estas torres, o copas gigantes, están en el Paseo de la Costa, en Vicente López, Buenos Aires. La verdad no me agradan mucho, pero cuando te paras debajo de ellas es como muy imponente su presencia. Bueno, hay gustos para todos.

2 comentarios:

Raúl dijo...

SOn esto:
Monumento de fin del milenio, homenaje a Amancio Williams
calle Melo y el Río de la Plata, paseo de la costa, Vicente López, Buenos Aires, Argentina

proyecto original: arq. Amancio Williams
director de obra: arq. Claudio Vekstein
archivo williams: dir. Claudio Williams
recálculo estructural: ing. Tomás del Carril
colaborador: ing. Georg Ponzelar
intendente municipal: sr. Enrique García

"el arquitecto de vanguardia argentino de renombre internacional Amancio Williams (1913-1989), proyectó este monumento en memoria de su padre, el compositor Alberto Williams, al cumplirse diez años de su muerte en 1962."

Amancio Williams, quien fuera académico por la academia nacional de bellas artes y doctor honoris causa por la Universidad Nacional de Buenos Aires, fue autor de prolongados estudios e investigaciones, así como de innovadores proyectos e impecables realizaciones, que manifiestan siempre su moderna preocupación en favor de una vida humana más digna, junto a una visión territorial del paisaje americano. abarcando la plástica, el diseño, la arquitectura, el urbanismo y el planeamiento, en su obra pueden encontrarse desde objetos, muebles, interiores, monumentos, hasta edificios y ciudades; entre ellos sus proyectos y realizaciones más conocidas como las de viviendas en el espacio, la sala para el espectáculo plástico y el sonido en el espacio, la casa sobre el arroyo en Mar del Plata, el aeropuerto de Buenos Aires, el edificio suspendido de oficinas, los tres hospitales para Corrientes, y el pabellón de exposiciones en Palermo. muchos de estos trabajos han sido expuestos en diversas universidades, habiendo obtenido importantes distinciones, y publicados en gran número de libros y revistas especializadas de diversos países, siendo allí elogiados por personalidades como Le Corbusier, Max Bill, Georges Candilis, entre otros.

El monumento en sí, que fuera concebido para ser construido en un parque de césped en Buenos Aires, consta de dos bóvedas cáscara cuadrangulares, elevadas sobre un piso de mármol elevado 33 cm. sobre el césped, comunicado por cuatro veredas angostas a los caminos circundantes del parque. todo el juego resulta del espacio vacío entre las dos bóvedas y las superficies de mármol. Las bóvedas no se tocan: sus esquinas permanecen apenas separadas, creando, vistas desde abajo, un punto de tensión. a este punto corresponde, justo debajo, una cavidad cuadrada azul a manera de estanque lleno con agua renovable, que realiza la unión ideal de las dos partes distantes. el espectáculo de las bóvedas cambia con gran riqueza con los distintos puntos de vista, tanto si se las ve con sus lados paralelos o diagonales a través de una línea. para disfrutar estas diferentes visiones y pensar o conversar en calma, un largo asiento en hormigón pretensado y de mármol, y una hilera de prismas de mármol son situados en diferentes posiciones. un segundo cuadrado menor contiene la inscripción recordatoria muy simplemente impresa. un sistema ha sido estudiado para la completa iluminación del monumento: las bóvedas, los caminos, la superficie de mármol, los asientos, el agua, la placa.

Las bóvedas cáscara de sección mínima (1951-52) aquí utilizadas, son una de las varias estructuras para techos altos proyectados por Amancio Williams, cuyos estudios ya iniciara en 1939. Se trató en principio de una finísima cáscara de hormigón armado (shell) de 5 cm. de espesor que, en virtud de su forma, es capaz de soportar cargas extraordinarias y de mantenerse en equilibrio por sí misma, es decir que no necesita otras piezas en que apoyarse salvo su propia columna. Esta bóveda, de planta cuadrada, ofrece muy poca resistencia al viento, y desagua por su centro a través de la columna hueca. muchos estudios y casi 50 maquetas fueron hechas, 7 cáscaras fueron construidas a escala 1:10 y testeadas con pesos proporcionados: la resistencia a pesos verticales y vientos probó ser muy alta, con un mínimo uso de material, y la dilatación es absorbida por la elasticidad de la forma. Varios procesos han sido estudiados para la construcción de estas cáscaras; uno de ellos consiste en hacerlas con encofrados estandarizados a nivel del suelo alrededor de la columna, y luego elevarlas por un sistema de gatos hidráulicos hasta su lugar en lo alto de las columnas, construídas en el lugar, y ajustadas a ellas por medio de un capitel de acero inoxidable que funciona como encofrado permanente cuando el hormigón es llenado dentro de él.

Estas cáscaras brindan nuevas posibilidades arquitectónicas: con el propósito de cubrir grandes superficies como un sobre-techo, cada cáscara que es en sí una unidad auto soportada, puede ser combinada junto a otras para formar un gran cubrimiento elevado. en el conjunto pueden ser hechas aperturas, suprimiendo una o varias de sus partes. cubriendo una gran superficie, protegiéndola de la lluvia y el sol, hacen posible libres desarrollos bajo ellas, edificios con un techo muy fino que pueden ser parcial o totalmente transparentes. Williams realizó una gran cantidad de proyectos usando éstas cáscaras: una serie de tres grandes hospitales encomendados por el ministerio de salud pública de la nación en áreas tropicales muy lluviosas de la provincia de Corrientes (1948-53), una estación de servicio en Avellaneda (1954/55), un supermercado textil en Bernal (1960), una escuela industrial en Olavarría (1960), una casa/museo en Punta del Este (1961), el ya citado monumento en homenaje a Alberto Williams (1962), un pabellón de exposiciones en Palermo (1966), un santuario en Pilar (1967-68), un country-club en Pergamino (1968-71), y una casa en San Isidro (1969).

En el pabellón de exposiciones para la feria del centenario de la Sociedad Rural Argentina en Palermo, Williams adoptó y construyó una solución similar a la del monumento para Alberto Williams, empleando efectivamente por primera vez las bóvedas cáscara, esta vez de 9 x 9 mts. de planta, con 9 cm. de espesor. Promovido por el coleccionista de arte Ignacio Pirovano, y acompañado del arte concreto de Lidi Pratty, la música experimental del Instituto Di Tella en base a Alberto Williams, la acción escénica de Marilú Marini, entre otros, el pabellón fue realizado con una extraordinaria calidad y rapidez, creando las bóvedas un espacio virtual bajo las cuales realizó una estructura para exposición de gran unidad en su trabajo, sin columnas ni vigas, donde todo lo que es forma es a la vez estructura. La obra se entregó funcionando con todo el display de la exposición y un equipo de nueve proyectores controlados por cintas magnéticas. Aún habiéndolo realizado casi enteramente en hormigón armado, tras solo dos meses de exposición (obteniendo apenas un tercer premio por parte del jurado, pero habiendo producido un enorme impacto en la cultura arquitectónica del momento) y pese a los infatigables esfuerzos de Williams para evitarlo, el pabellón fue demolido, para convertirse luego finalmente, en pieza clave de la arquitectura moderna y de vanguardia argentina.

Treinta años más tarde, impulsado por el arquitecto Claudio Vekstein, último discípulo de Amancio Williams y curador del ‘archivo Williams’, y Claudio Williams, uno de los ocho hijos del maestro y director del archivo, surgió el proyecto de reconstrucción del pabellón, de la incuestionable necesidad de rescatar para la actualmente alicaída cultura arquitectónica local, una de las piezas más paradigmáticas que produjera, por su carácter plástico, experimental y técnico de avanzada. Tras numerosas gestiones encaradas frente a diversas instituciones (municipalidad de Buenos Aires, Universidad Di Tella, entre otras, que si bien no se concretaron colaboraron a difundir la idea) hoy finalmente la municipalidad de Vicente López (a propuesta de los arqs. Cadau-Galvez-Gimenez, proyectistas del paseo de la costa), en convenio con el archivo Williams, lo construye con motivo del fin del milenio en su paseo costero frente al río de la plata -paisaje de pasión e inspiración permanente de Williams-, como homenaje a una de las figuras más relevantes de las artes y la cultura argentina del siglo."

http://1999.arqa.com/informa/aw.htm

Viento dijo...

Muchas gracias Raúl!! Qué informe tan completo has aportado para todos nosotros! Muy interesante leerlo, y aprender acerca de estas torres.
Un Abrazo
V.